Medio Oriente; todos pierden: Andrés Amaro
Un alto al fuego puede ser visto como una oportunidad para la paz. Pero es ante todo el estado de pausa en que se encuentra una guerra. La actual, de Estados Unidos / Israel contra Irán, continúa. No hay margen para ser optimistas. Faltan ingredientes esenciales: noción de la realidad y confianza. EU acude a la negociación como si hubiera ganado. En el otro lado, Irán lo hace sabiendo que su cúpula de gobierno fue eliminada cuando otro diálogo con el mismo interlocutor, en febrero pasado, estaba en curso.
Obtener un acuerdo sólido es solo uno de los usos de la pausa en un conflicto. También permite que los actores directos o indirectos efectúen una evaluación de daños y beneficios si los hubiera. La actual guerra en Medio Oriente ofrece esencialmente pérdidas.
Irán muestra la pérdida mayor en lo más valioso: vidas humanas. También acusa la destrucción de la forma de vida de muchos de sus ciudadanos. Además: daños en infraestructura y patrimonio cultural. En lo militar, ha visto reducida su capacidad. Y lo peor: la eficacia de las operaciones iniciales de EU / Israel evidenciaron su inseguridad en materia de contrainteligencia. Sin embargo, ha obtenido el crédito de no ser derrotado en una guerra directa con EU, la principal potencia militar del mundo. Y ha probado con éxito el arma de desequilibrar la economía global.
En orden descendente, Estados Unidos sería el segundo mayor perdedor. Se involucró en una nueva guerra sin obtener los objetivos planteados ni legitimar la justificación de ésta ante el mundo y su propia sociedad. Ahora mismo le urge salir de ese conflicto con negociación o sin ella. Produjo inseguridad para sus aliados en Medio Oriente. Su régimen colocó en riesgo la posibilidad de obtener un resultado favorable en las elecciones de medio término. Asimismo abrió la puerta a una crisis institucional en torno a su Presidencia.
Por lo que hace a Israel, su principal logro ha sido involucrar a EU en una guerra de interés ajeno. Ha mostrado además que su poder político le permite desafiar al Derecho Internacional, al actuar en un conflicto de primer orden bajo el liderazgo público de un mandatario, B. Netanyahu, sujeto a una orden de detención de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra desde 2024.
Entre los elementos de desventaja israelí, se encuentra la generación de antisionismo en diferentes regiones. Es el soporte de consenso ciudadano para que países como España, Italia, Francia y Alemania tomen distancia.
Quizás la mayor pérdida para Israel sea la impugnación moral del mundo. Por sus acciones en Gaza, Israel y Líbano. Y porque asociarse con un país (EU) que considera el exterminio como arma de guerra dificultará a la larga que sus liderazgos continúen usufructuando políticamente la memoria del holocausto. “Toda una civilización morirá esta noche”, dijo el Presidente norteamericano refiriéndose a Irán.
Por lo que hace a China, es el fantasma que sobrevuela la guerra. Su reserva de petróleo para varios meses se ha reducido pero el efecto negativo no es inminente. La presión de EU para que Irán deje de venderle petróleo barato, parte del origen de la guerra, no prosperaría. La tarea de mediación de China a través de Pakistán lo hace aparecer como un actor mundial maduro y responsable.
La guerra en Medio Oriente muestra que un mundo integrado también globaliza los perjuicios. Los involucrados en el conflicto han puesto a girar la pirinola varias veces. En cada suerte el resultado ha sido el mismo: “Todos ponen”.
