Jorge Romero, anunció: “Hoy arranca el cambio. Convocamos a mujeres y hombres a arrancar la corrupción, la inseguridad, el narco pacto y el mal gobierno”

Dos fantasmas acosan a los pueblos cuando tuvieron tantos fracasos: 

el miedo a otro fracaso; y el escepticismo frente al futuro.”

Elisa Carrió

El principal partido de oposición en México, el PAN, llevó a cabo el 21 de marzo un evento en la Ciudad de México. Su dirigente nacional Jorge Romero, anunció: “Hoy arranca el cambio. Convocamos a mujeres y hombres a arrancar la corrupción, la inseguridad, el narco pacto y el mal gobierno”: El Partido Acción Nacional abrirá el 100 por ciento de sus candidaturas a la ciudadanía de cara a las elecciones de 2027. Asimismo, aseguró que esta decisión marca la ruta para recuperar la competitividad electoral del PAN. “Esta es la ruta para el triunfo electoral del 2027, con la que se le arrancarán las mayorías ficticias a Morena y comenzará la recuperación de todas las libertades”. También exigió “Y hoy se lo decimos a la presidenta: Rompa el pacto. Rompa el pacto con el crimen organizado. Rompa el pacto del huachicol. Construya país. Finalmente concluyó “Somos la competencia real a Morena, quienes verdaderamente les vamos a ganar”.

      La intención, el momento y el discurso están muy bien. Es necesario dar mensajes claros de que el PAN está presente y listo para dar la batalla electoral. Sin embargo, y aquí empiezan los peros, “del dicho al hecho hay mucho trecho”. Considero que el primer reto a vencer es el escepticismo entre las filas panistas. Se han vivido muchísimos años con un partido secuestrado por familias, por grupos, por caciques, que habrá que leer las letras chiquitas de esta nueva estrategia para saber cómo darles la vuelta. Si el PAN dejó de ser opción ciudadana ha sido porque abandonó su esencia demócrata, estiró la interpretación de sus principios de doctrina hasta hacerlos confusos e inentendibles para las y los mexicanos. Cerró su padrón por años, con lo que los líderes de grupos han podido adueñarse de sus estructuras y ser los eternos candidatos a los puestos más seguros, sin arriesgar nada, solo llevándose todos los beneficios. La militancia lo sabe, lo ha sufrido y por ello han bajado los brazos o de plano han abandonado al partido. Seguramente se requerirá de algo más que discursos y buenas intenciones para dar certeza a quienes la perdieron hace buen tiempo.

      Hay muchas preguntas que se tendrán que ir resolviendo en el camino y con casos concretos: Yo ciudadano común y corriente, sin afiliación a ningún partido, me inscribo a alguna candidatura. ¿Tendré el dinero suficiente para salir a las calles a que me conozca la gente, de aquí al 2027? Si soy hombre, ¿quién me garantiza de que haré campaña, gastaré tiempo, dinero y esfuerzo, para que luego me salgan con que el puesto era para mujer? Y si todo lo hago bien, salgo candidato ciudadano, ¿en verdad la estructura panista trabajará para que yo logre el triunfo, sin pertenecer a sus filas? Si en muchos municipios la militancia solo actúa por órdenes de sus líderes, ¿Qué pasará si esos líderes no les gusta el o la candidata? Supongo que todos los candidatos ciudadanos deberán contar con un plan B, que están tan de moda. Si logran salir como candidatos, será porque son ampliamente conocidos en sus comunidades como personas de bien, a quienes se les puede confiar el voto. Pues deberán de ir armando su propia estructura personal en caso de que la militancia panista no quiera colaborar. Y si logran una buena coordinación ciudadano-partido qué mejor. El triunfo estará al alcance más fácilmente.

      En fin, quedan mil y un detalles a considerar y resolver. Lo que si queda claro es que solo tenemos de dos sopas: O tomamos todo con el mayo escepticismo del mundo y mejor no hacemos nada para no salir nuevamente defraudados, o me voy involucrando en el proceso y vamos calando hasta qué punto lo prometido se va cumpliendo. Como dijera el poeta “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Colaboremos para construir el camino que México necesita para sacudirnos de una vez por todas a esta lacra de gobierno que hoy padecemos. Si no actuamos nosotros, nadie más lo hará. Esperemos que la dirigencia nacional vaya trabajando en dar la certeza necesaria a quienes participaremos a fin de que lo prometido realmente se cumpla. No esperemos soluciones mágicas. Que no haya ilusos, para que no haya desilusionados (Gómez Morin dixit).

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