lo más peligroso es identificarse con el asesinato más cobarde, el asesinato de bebés en el seno materno.

Aquellas que militan en el feminismo radical no se dan cuenta de que están en una deriva cada vez más peligrosa: gritar consignas que nada tienen que ver con una auténtica feminidad, tratar de imitar a los hombres en lo que éstos saben hacer mejor que ellas: gritar palabras soeces, pintarrajear paredes y romper vidrieras. Pero eso no es lo más peligroso, lo más peligroso es identificarse con el asesinato más cobarde, el asesinato de bebés en el seno materno.

En España la ministra de “sanidad”, Mónica García, para promover el feminismo este 8 de marzo, diseñó un cartel repartido en todo el país, que dice: “8M26 Fácil, sin estigmas y en la pública: ABORTO”, Patrocinado por la “asociación humanitariaquieroabortar.org, y el escudo de España en la otra esquina del cartel. ¿O cártel del aborto? Son similares a cárteles terroristas, pero del aborto, aquellos que se enriquecen con el acto de asesinar al más inocente, al más indefenso ser humano: varones (50%) y mujeres (50%). Cárteles: quieroabortar.org, Planned Parenhood, etc.

¿Feminismo significa defender a la mujer; a toda mujer; esté donde esté? ¡Ajá! Y ¿por qué se les olvidó -como cada año- la mujer que va apenas a nacer? También las mujeres que son castigadas y hasta matadas, por no traer el velo bien puesto en Irán, Afganistán, y en otros muchos países musulmanes, ¿esas no cuentan? Su feminismo es insultante, es un comercio con lo mejor del ser humano: ese sí que es odio: a los no nacidos, a los hombres, a las mujeres, a la civilización cristiana que las ha hecho libres. 

Dice un autor español, que escribe notas siempre sensatas y brillantes, que “el feminismo es quejumbrosidad y esterilidad, cuando la feminidad es vitalidad y fecundidad” (Eulogio López en Hispanidad, 7 de marzo de 1026). A propósito de feminismo y feminidad, hay un debate en algunos países de Occidente sobre la permisividad de las autoridades de diferentes órdenes, para favorecer a los trans, “hombres que se perciben como mujeres”, para usar, como hombres biológicos, los lugares públicos o privados destinados a la las mujeres, como son los baños. También, en los deportes para mujeres, aprovechando su constitución masculina para usar su superioridad sobre las mujeres, porque en el deporte masculino han fracasado. Y no importa cuántas hormonas femeninas tome: todas las células de su cuerpo gritarán que es hombre. También ha levantado la voz La Alianza Internacional Contra el Borrado de las Mujeres. 

Hombres y mujeres no son iguales, no hay nada más diferente que un hombre y una mujer. “vive la différence”, se dicen francés, “viva la diferencia”. En un mundo en el que hay instituciones internacionales y nacionales que insisten en esa igualdad imposible, resulta realmente frustrante para la gente que ignora qué significa ese concepto. La única igualdad real entre el hombre y la mujer es en su dignidad, por ser hijos de Dios. O, si alguien no entiende o no está de acuerdo con esta expresión, por la dignidad que tiene toda persona. Así, la “igualdad de los desiguales, decía Aristóteles, no es otra igualdad, es una injusticia”. Así, los trans, los homosexuales, los ateos, los que no coinciden con nosotros, las feministas, las abortistas, nuestros enemigos, etc., son, exactamente, iguales a nosotros en dignidad… aunque ellos no lo sepan.

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