¿Qué más se puede hacer en redes para ser vistos?

¿Cuantas fotos al día hay que tomar para agradar a los demás, para ser aprobados o para ganar dinero?

Estamos ante una sociedad del exhibicionismo, que no come sin antes tomar una foto al platillo y subirlo a la red. Una sociedad que necesita bailar las mismas coreografías, que gusta de mostrar el trasero para conseguir likes.

Una sociedad que organiza sus viajes no para descansar o conocer destinos turísticos, sino para conseguir las fotos que piensa debe subir para obtener admiración y reconocimiento.

Hoy más que nunca hay una obsesión por la visibilidad, esa, que ha convertido la vida diaria en un espectáculo, y a las personas en esclavos del sistema económico digital que se alimenta de esa exposición, tal como lo dijo el filósofo Surcoreano Byung-Chul Han.

Estamos bajo el control de una cultura social que premia la visibilidad; siendo esclavos de nuestra propia lógica.

«El poder más eficiente es el que no se siente como poder» dice Chul Han.

La fórmula mágica es: Capitalismo + tecnología.

Entre más fotos subimos, «más datos de nuestros gusto y aspiraciones damos», y esos datos se monetizan, se analizan, se usan para influir en nuestro comportamiento. La publicidad está dirigida y segmentada.

Somos clientes potenciales para alguien.

Los más débiles terminarán por dejar de pensar, dejarán que todo sea resuelto por Chat GPT.

Hay empresas de publicidad que cobran por borrar tu pasado en redes y otras más por investigarlo. Toda la información, tu información se traduce en dinero.

Hay granjas de bots que simulan agrado o desagrado, que pueden inflar cuentas y simular popularidad, manipular conversaciones, atacar o alabar a alguien.

La obsesión por ser vistos a llevado a las personas a hacer retos de alto riesgo en las redes, como bajarse del auto en movimiento, comer cosas raras, subir edificios sin protección o tomarse fotos en lugares tan peligrosos que han llegado a costar la vida.

Byung Chul Han nos dice que no todo debe ser compartido, en la sociedad de la transparencia «lo humano necesita zonas ocultas», Nos invita a proteger la intimidad, a no convertir toda experiencia en contenido y a guardar espacios personales fuera de la mirada pública; dice que no debemos medir «nuestro valor» con la métricas de likes.

«La libertad no está en poder mostrarlo todo, sino en no tener que hacerlo.» Dice Chul Han.

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