“Caja china” en la política: Trump, Irán y la reforma que apunta al federalismo en México

La caja china no es realmente un cajón rojo pintado con dragones negros. Se trata en realidad de un recurso usado por todos los magos prestidigitadores que por el mundo hay. Consiste simplemente en distraer la atención del público mediante operaciones de aparato, vistosas, con una mano, de manera que los espectadores no tengan oportunidad de ver como la otra mano hace el verdadero truco de magia. Ta daaaaan.

Los políticos, que por definición son ilusionistas, usan de manera cotidiana las cajas chinas: ahora me ves, ahora no me ves.

El más evidente y lamentable caso al día de hoy es el de Donald Trump y la guerra contra Irán, lanzada en base a la presunción de que los Ayatohlas estaban desarrollando potentes armas nucleares para atacar a los Estados Unidos.  Un alto funcionario del gobierno de Trump, Joseph Kent, renunció hace dos días a su cargo. La carta de renuncia, dirigida al presidente, dice en su parte esencial: “ no puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso en Irán. Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby”. Algo debe saber el señor Kent: era el director del Centro Nacional Antiterrorista de ls Estados Unidos.Información tenía.

La caja china: toda una guerra para que no veamos hasta dónde está hundido el presidente en el caso del pedófilo suicida, que conocía a la crema y nata de la sociedad y la política.

Sin ir más lejos, hoy la discusión pública en México es sobre el plan B del cuatrote que los legisladores morenos tienen el encargo de aprobar antes de irse a descansar por la Semana Santa.

El debate se ha centrado, como corresponde a una caja china,en el absurdo de la revocación de mandato; en lugar de ser convocada y favorecida por la oposición, su impulsor es el partido en el poder. Sus operadores, que supongo incluyen a la señora Sheinbaum, apuestan a lo que creen es una avasalladora popularidad de la presidente en el pueblo, lo que arrastrará -si logran que esa consulta coincida con las elecciones intermedias- votos a todos sus otros candidatos al judicial o ejecutivos en disputa.

No voy a cuestionar el supuesto imaginario, porque la verdadera intención del plan B es otra: el desmantelamiento del federalismo.

Con la muy socorrida artimaña de la austeridad republicana, la propuesta de Claudia Sheinbaum que recibió el Senado como cámara de inicio, está dirigida a recortar el dinero -eso quiere decir, el poder- a los gobiernos de los estados y los municipios. Con el señuelo de que las elecciones son muy caras, se pretende aniquilar los Consejos Estatales Electorales, reducir por sus pistolas el número de legisladores estatales el tamaño de los cabildos y el de los síndicos en los municipios.

Se me olvidaba: formalmente, los municipios, antes de su nombre, llevan la palabra libre. 31 entidades federativas de México  se llaman “Estado Libre y soberano de…”

De eso trata este argüende. Desarmar la federación. Reafirmar el poder centralista, indiscutible, haciendo de los gobernadores y los alcaldes simples empleados administrativos de la Presidencia. El dinero que la señora Sheinbaum decía que se iba ahorrar reduciendo el número de diputados y senadores, podando al INE, cuatro mil millones de pesos, quedará en el recuerdo.

Ese no era el tema de la caja china.

PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Ayer dije aquí mismo, a propósito de la visita de Felipe VI, rey de España, a una exposición mexicana en Madrid, y sus declaraciones reconociendo los abusos que se cometieron durante la conquista de Tenochtitlan, que era una mano extendida de allá hacia acá,  para romper la cortina de hielo que López Obrador elevó entre los gobiernos de México y España.

Dije que Nobleza Obliga y que con la mano extendida de allá para acá, el balón estaba en la cancha de la señora presidente.

Ayer me entero, por el diario español El País, que la señora presidente de México ha invitado al rey Felipe VI al partido inicial de la Copa del Mundo, en el estadio Azteca. Lo cual me llena de contento. Y de intriga.

Me dicen que la carta fue enviada en febrero, antes del gesto de Felipe en el Museo Nacional Arqueológico de Madrid.

No sé de qué me asombro. ¿Cuando nos han dicho los políticos todo lo que hacen?

felixcortescama@gmail.com

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