En el IMSS se contrataron 10 mil 785 médicas y médicos especialistas, en el ISSSTE mil 295 y en el IMSS Bienestar mil 956

La Presidenta Claudia Sheinbaum calificó como “histórica” la contratación de cerca de 14 mil médicas y médicos especialistas durante 2026, una cifra que, aseguró, fortalece al IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar. Sin embargo, detrás del anuncio persisten cuestionamientos sobre la efectividad real de estas incorporaciones frente a los problemas estructurales del sistema de salud.

Desde Palacio Nacional, la mandataria atribuyó este incremento a la política iniciada en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador para ampliar el acceso a especialidades médicas, tras años —según dijo— de restricciones en la formación de especialistas. No obstante, especialistas en salud pública han advertido que el problema no radica únicamente en la cantidad de médicos, sino en su distribución, condiciones laborales y capacidad operativa de las instituciones.

El director del IMSS, Zoé Robledo, informó que su institución concentró la mayor parte de las contrataciones, con más de 10 mil especialistas. Aun así, gran parte de estos fueron asignados a hospitales regionales, mientras que zonas rurales y de alta marginación continúan reportando déficit de personal y servicios limitados.

En el ISSSTE se sumaron mil 295 médicos, y en el IMSS Bienestar mil 956. Este último sistema, diseñado para atender a población sin seguridad social, sigue siendo uno de los más presionados, especialmente por la falta de infraestructura y medicamentos.

Sobre este último punto, el propio director del IMSS Bienestar, Alejandro Svarch, reconoció que el abasto de medicamentos oncológicos fluctúa entre el 91 y el 97 por ciento, lo que implica que no está completamente garantizado. Aunque el Gobierno presume la entrega de 160 millones de piezas de medicamentos, la implementación de mecanismos como el “botón blanco” para reportar desabasto evidencia que el problema persiste a nivel operativo.

A ello se suma la estrategia nacional contra el sarampión, que busca aplicar 25 millones de vacunas en 10 semanas. Si bien se han administrado 13.3 millones de dosis desde febrero, la meta implica un ritmo acelerado que históricamente ha sido difícil de sostener, especialmente en regiones con baja cobertura o acceso limitado a servicios de salud.

En conjunto, los anuncios del Gobierno federal muestran avances en contratación y cobertura, pero también reflejan un sistema que aún enfrenta retos estructurales: desigualdad en la distribución de médicos, abasto irregular de medicamentos y una alta presión sobre los servicios públicos.

La cifra puede ser histórica. El desafío, sin embargo, sigue siendo que esa historia se traduzca en atención efectiva para millones de mexicanos.

About The Author