Pensador profundo y gran polemista, discutía en las cantinas de Viena

Alcide de Gasperi (1881-1954)   

Nació en el Trento, región italiana que formaba parte de Imperio Austrohúngaro, de una familia católica de clase media. Hizo sus estudios universitarios en Viena, en donde conoció a su alcalde, Karl Lueger, famoso por haber introducido en su comunidad, con gran éxito, las directrices de la Doctrina Social de la Iglesia.

         Al inicio de su carrera política, en 1905, hizo propia la famosa expresión del filósofo Max Weber: “Quien vive para la política, hace de la política, en un sentido interior, su vida; al contrario, quien vive de la política, busca hacer de ella una fuente de ganancia permanente.”  En 1911 fue diputado en el parlamento austriaco, representando a la minoría italiana.

  Pensador profundo y gran polemista, discutía en las cantinas de Viena, con estudiantes y maestros, las ideas de la doctrina social cristiana y de la filosofía occidental. En este contexto, De Gasperi sostuvo un encuentro de ideas con Mussolini, en una cervecería de Merano, Italia. Allí le reprochó, al que después sería el gran dictador fascista, su inclinación por la violencia y le propuso el principio de una política fundada en principios universales, como el bien común, la caridad y la solidaridad. Mussolini se burló de él, tachándolo de utopista y superficial. De Gasperi le endilgó el título de “bolquevique negro”. Al final, la historia le dio la razón al “utopista católico”, co-fundador de la nueva Europa, y condenó al fascista destructor de Italia y corresposable de los horrores de la Segunda Guerra.

En el Congreso Nacional del Partido Popular Católico, en 1925 (Mussolini llevaba ya tres años en el poder), y en su calidad de dirigente de dicho partido, se opone abiertamente al fascismo: “Los principios teóricos y prácticos del fascismo son la antítesis del concepto cristiano del Estado, que establece que los derechos naturales de la persona, la familia y la sociedad son anteriores y superiores al Estado”

  Después de la recuperación de Trento por Italia, en virtud del tratado de Saint Germain, (al finalizar la primera guerra mundial), es electo diputado por su natal provincia, y coordinador del grupo parlamentario del Partido Popular Italiano, hasta la llegada al poder, en 1922, de Benito Mussolini.

Su oposición al fascismo le valdría una sentencia de cuatro años de prisión. Gracias al Tratado d Letrán, el Papa Pío XI lo rescata y lo hace bibliotecario del Vaticano, en donde se dio gusto estudiando Filosofía, Teología, Historia, Ciencias, Literatura, durante catorce años de “reclusión”, hasta la caída de Mussolini.

         Alcides de Gasperi vivió para la política y a través de ella sirvió a su patria y a Europa. Compartía con los otros dos grandes constructores su aversión por la guerra, la dictadura, la violencia, la miseria material y espiritual. Es llamado “Padre de Italia” y uno de los “padres de Europa”.

En los anales del Senado italiano, se encuentran registradas gran número de anécdotas que revelan el carácter y la convicción del más grande estadista italiano del siglo XX. En cierta ocasión, después de haber ganado un debate y una votación que se veía imposible por las circunstancias políticas, uno de sus adversarios le preguntó: “¿Dígame usted, Gasperi, ¿qué es lo que tiene? ¿Es la suerte o el olfato lo que le guía?” A lo cual respondió con gran humildad: “¿qué quiere usted? mientras recogía los papeles del debate: “Es el Señor.” 

 Fundó en 1942 el Partido Democrazia Cristiana, herencia del Partido Popular Católico, por medio del cual gobernó Italia durante buena parte de la posguerra. En 1953, Alcides es relegado por su propio partido y muere en 1954, no satisfecho aún pero sí contento, dice, por haber contribuido a la refundación de Europa según los ideales de la democracia cristiana y de la Doctrina Social de la Iglesia. Su hija Francesca Romana (Mio Caro Padre) relata que su papá, cuando agonizaba de un infarto y antes de morir, pronunció una sola palabra: el nombre de Jesús. Su causa de beatificación se encuentra en proceso en Roma.

         En 1951, antes de las difíciles negociaciones del Tratado de París, los tres dirigentes, los tres líderes constructores de la Unión Europea, se retiraron a orar y a meditar en un monasterio benedictino a orillas del Rhin. Dos de ellos, Robert y Alcides, tienen abierto en Roma su proceso de beatificación. El autor y redactor del proyecto originario es Jean Monnet, otro humanista católico de gran talento y visión, que es quien recoge las ideas y propuestas de los tres líderes y les da forma, no sin antes pasar por muy penosas y complicadas negociaciones con otros líderes europeos. Monnet fue poco reconocido en su tiempo y aún ahora, pero a él nunca le importó eso.

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