El elevado costo humano, la inestabilidad transitoria y eventos internacionales recientes indicarían que la operación por la que fue abatido Alias “El Mencho” fue apresurada por necesidades coyunturales de un Factor Externo, el Gobierno de EU. Aunque el resultado ha merecido amplio reconocimiento, México dimensiona los límites de la contribución real que puede tener sobre el combate al Crimen Organizado, enfatizando la vigencia de una estrategia basada en atacar las causas sociales.
Al desvanecerse el humo, más denso en la maraña de las intenciones mediáticas que en la operación misma, pueden distinguirse las siguientes 7 reflexiones particulares, adicionales a las que ya se han planteado en distintos foros:
- La baja de Alias “El Mencho”, mérito de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad de México, forma parte de una política de Estado planteada desde el año pasado que considera el combate contra el Crimen Organizado basado en labores de inteligencia y operaciones estratégicas. Sin embargo, descarta restablecer la guerra contra el narco que desestabilizó al país entre 2006 y 2012.
- Importa el papel de EU, que efectuó una aportación crítica, Inteligencia, como parte de una pertinente cooperación, pero forzó el timing: precisaba anunciar el éxito de la acción mexicana, atribuyéndoselo, en el discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado por su Presidente dos días después.
- No hay giro en la política mexicana sobre el tema. La estrategia asociada al slogan “Abrazos, no balazos” permanece. Porque ataca el frente que faltaba: neutralizar los factores sociales que favorecen la reproducción de la criminalidad. Pero será complementada. La Administración Federal anterior (2018-2024), al apreciar que su estrategia emblema no era suficiente, se limitó a condicionar la continuidad de las tareas de uso de la fuerza pero sin integrarlas en una Política de Estado.
- Los “halcones” (sectores de México que presionan por un combate frontal y generalizado contra el Narco) se encuentran en sectores de la Clase Política y de Medios de Comunicación. Los tomadores de decisiones en el Estado tienen claros los riesgos que ello comporta para la gobernabilidad, la seguridad de la población y las condiciones para el desarrollo.
- Notablemente, el Empresariado muestra prudencia. Ese espíritu marcó el pronunciamiento de CCE, Coparmex, Concamin, Conacanaco-Servytur (febrero 23). Ese sector podría encontrarse construyendo una visión más informada y responsable sobre la complejidad de la problemática.
- Proponerse eliminar al Narco podría semejar la actitud de alguien que calza zapatos impares todos los días. Sabiéndolo. Si el principal destino de ese comercio ilícito, EU, no combate en su territorio ni el tráfico ni el consumo de drogas, inevitablemente habrá siempre grupos delincuenciales en América Latina y otros lugares que produzcan, trasladen y distribuyan ese producto.
- México ha dado continuidad a la neutralización de operadores del CJNG. Podría encontrarse instrumentando una estrategia consistente en pulverizar los Cárteles. Incluiría la perspectiva de que es preciso combatir incesantemente a los grupos locales que surjan después buscando eliminarlos pero también impidiendo que formen federaciones (Cárteles) con capacidad para amenazar al Estado o la Sociedad.
Es una Política que ha sido exitosa en Colombia. Ahí, atomizados y perseguidos, los grupos delincuenciales generan alrededor del 70 por ciento de la cocaína que se consume mundialmente. Pero ese país cuenta hoy día con una gobernabilidad más que aceptable.
