Un reto central en la frontera y las ciudades es el del uso y manejo del agua

Cuando se tiene amor por la tierra, entrega, trabajo, dedicación, los mexicanos podemos realizar hasta milagros, aunque tengamos retos cada vez mayores.

A don Gastón Luken y a la memoria del Dr. Roberto Salmón.

Mexicali, B.C. La frontera México-EU es zona de creatividad, innovación, tolerancia y trabajo, así le pese a la narrativa del gobierno estadounidense al  mostrarla como zona de caos e ilegalidad. Cierto, el crimen organizado está activo y presente y  las ciudades mexicanas fronterizas podrían contar con mejor infraestructura y servicios. Tijuana y Mexicali son muy jóvenes, se fundaron apenas unos 125 años atrás, en comparación con la CDMX, Oaxaca o Puebla.

Un reto central en la frontera y las ciudades es el del uso y manejo del agua, cada vez más escasa por el cambio climático, la falta de tecnología e infraestructura adecuadas y los cultivos de uso intensivo de agua, entre otras cosas. Además de la contaminación en diversos puntos como el Río Tijuana o los Nogales.

Por ello, el tema del agua es uno de los más relevantes en la relación bilateral y aún más en este año y los próximos. Afortunadamente se cuenta con una institución que ha permitido encontrar soluciones técnicas para avanzar en la cooperación bilateral y en el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944. Esta institución es la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), con sede en Ciudad Juárez, pero con oficinas en diversas ciudades fronterizas.

La CILA aprobó en 2017 el Acta 323 relativa a las “Medidas de cooperación y adopción de un plan binacional de contingencia ante la escasez de agua en la cuenca del Río Colorado”, cuya vigencia expira a fines de este año. Una parte fundamental de dicha Acta permite a los gobiernos de México y EU y a organizaciones no gubernamentales, proporcionar agua para la restauración del medio ambiente y el hábitat y otorga recursos para el mejoramiento del distrito de riego 14 del Valle de Mexicali.

En ese contexto se inscribe el trabajo de la Alianza Revive el Río Colorado formada por Restauremos el Colorado (REC) -de cuyo Consejo Directivo formo parte de manera honoraria-, ProNatura Noroeste, Redford Center, Sonoran Institute, Audubon Society y The Nature Conservancy.

Las labores de Restauremos el Colorado, impulsadas por don Gastón Luken –una figura fundamental en materia ambientalista en la zona noroeste-  se concentran en cuatro áreas: gestión del agua, hidrología, restauración ambiental y agroecología mediante el impulso a proyectos agro-silvopastoriles. Con gran esfuerzo la asociación REC ha desarrollado un área de restauración admirable llamada Proyecto Chaussé. Ahí donde se creía que el ecosistema del delta del Río Colorado estaba muerto, ahora hay un bosque de álamos, sauces, plantas nativas, mezquites. Los castores han vuelto al río, los gatos monteses, mapaches, ratas almizcleras se encuentran de nuevo. Las aves endémicas que se creían extintas trinan de nuevo y la comunidad cucapá, “pueblo del río”, trabaja con Restauremos. Pronto comercializarán su miel “Nativa”, producida gracias a los apiarios en el Chaussé.

POR MARTHA BÁRCENA

@MARTHA_BARCENA

EMBAJADORA EMINENTE

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