La cantidad de dinero que puede llegar a mover el mercado accionario de Nueva York es monstruoso, con más de 2,000 empresas cotizando en la NYSE, es por mucho la bolsa más grande del mundo; en México la BMV lista a 145 empresas, que aunque comparada con Estados Unidos, todavía se encuentra en pañales, sigue siendo más popular que otro tipo de mercado privado que está en las tinieblas. Wall Street como ubicación estratégica para los negocios se ha convertido en un icono de la cultura popular con apariciones en películas como Wall Street: El poder y la avaricia (1987), series como Billions (2016), libros como Un paseo aleatorio por Wall Street de Burton Malkiel, y noticias como las repercusiones bajistas de la bolsa como efecto de los aranceles de Trump. El mercado financiero público es bien conocido porque está al alcance de todos, con solo dos sencillos pasos desde tu celular puedes invertir en tu acción favorita, cosa que no sucede con los mercados privados, al que tienen acceso restringido unos pocos con la suficiente capacidad económica para participar; la falta de educación financiera juega un papel fundamental en el conocimiento de este mercado que cuenta con información pública limitada que no permite explorarlo a profundidad, es por esto que se considera oscuro dentro de las inversiones para el público en general.

En Estados Unidos, la Ley de Intercambio de Valores de 1934, obligó a las empresas públicas que emiten instrumentos de renta fija y variable, a presentar informes periódicos a la Comisión de Valores y Bolsa (SEC), información como sus estados financieros trimestrales auditados, análisis de la gerencia, planes de contingencia de riesgo, operaciones y estructura corporativa; estos reportes permiten a la autoridad supervisar y regular a entidades que tienen en manos billones de dólares en activos, la normativa se ha vuelto cada vez más estricta a causa de la crisis financiera del 2008 por medio de la Ley Dodd-Frank, que endurece la supervisión al sistema bancario, en donde se fundó un consejo de estabilidad financiera y limitó las transacciones con derivados, por el contrario los mercados privados operan con recursos sin hacerlos públicos porque al no estar en bolsa, no tienen la obligación de dar a conocer sus operaciones para la consulta popular.

Según el banco UBS, se conoce como mercado privado a las inversiones en valores que no se negocian en la bolsa pública, componiéndose de instrumentos que no están disponibles para el público en general, algunos de estos siendo:

  • Acciones comunes: Este activo no está disponible abiertamente para ser intercambiado en el mercado secundario como las acciones preferentes, dando derecho de voz y voto en las decisiones del rumbo operativo corporativo, ofreciendo dividendos y participación mayoritaria para empresas que se dedican a fusionar o adquirir negocios por medio de M&A.
  • Bonos corporativos: Otorgan rendimientos más atractivos que los ofrecidos en mercado porque no tienen comisiones de intermediación y son más seguros en función de las tasas de interés y cupones estables, es el instrumento de renta fija más atractivo en el mercado privado.
  • Bienes Raíces: Adquiere una participación en la construcción de inmuebles de la empresa, prometiendo retornos por el avance en obra inmobiliaria, está sujeto a regulaciones que no permiten especular a niveles previos de los hechos en 2008 con los bonos hipotecarios subprime.
  • Hedge Funds: Nacieron como fondos de cobertura para la protección del dinero contra riesgos de mercado como tipo de cambio e inflación, pero con el tiempo fueron tomando una aproximación más agresiva en sus inversiones con derivados y ventas en cortos, haciéndolos más volátiles que un fondo de inversión convencional, con mayores retornos a través del tiempo. Se necesitan montos mínimos de cifras con 5 ceros para poder acceder a ellos.

A pesar de que estos cuatro activos otorgan rendimientos por encima del mercado público, cuentan con altos riesgos por la falta de transparencia y liquidez, por eso son estrictos los requerimientos para que una persona física pueda acceder a ellos, algunos de estos requisitos siendo: tener ingresos anuales mayores a $200,000 USD, patrimonio neto mayor a $1 Millón USD y ser parte de una institución financiera con activos que superen los $5 millones USD; a pesar de estas barreras de entrada para personas físicas, se puede tener una participación indirecta por medio de fondos de inversión, fondos de pensión o plataformas de crowdfunding.

Para 2025, el mercado público de Estados Unidos tiene aproximadamente $52 trillones de USD en capitalización bursátil, mientras que el privado tiene $8 trillones, la diferencia es que el privado tiene un alto índice de crecimiento y la cantidad de personas en cada mercado aumenta a ritmos irregulares. Históricamente en el mercado de acciones, el índice S&P 500 ha reflejado retornos anuales de 8%, a comparación del mercado privado que por medio de acciones comunes, el rendimiento supera el 12%.

La información a tiempo real es una herramienta clave para que los retornos de un portafolio superen a los riesgos por pérdida, en un mercado dominado por los jugadores más experimentados con alto poder adquisitivo, estos pueden poner las reglas del juego al margen del ojo público. Los mercados privados tienen barreras de entrada que no permiten el ingreso a pequeños inversionistas, lo que refleja la discriminación que separa a los pequeños ahorradores de los grandes empresarios.

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