La Micropolítica enseña una regla fría pero útil: el poder no desaparece; se reorganiza

Cómo salvar el experimento estadounidense (leído desde la Micropolítica)

(Este texto dialoga con el artículo “How to Save the American Experiment”, de John Fabian Witt (The New York Times, Guest Essay).

La democracia no cae: se vacía

Witt propone una idea útil: las democracias rara vez mueren de un golpe; se deterioran por acumulación, por desgaste institucional, por normalización del cinismo y por la pérdida de confianza pública. Desde la Micropolítica, esto se entiende mejor así: cuando la confianza cae, el poder se desplaza del espacio visible (leyes, instituciones, deliberación) al espacio invisible (miedo, coerción informal, propaganda, disciplinar y silencios).

En ese terreno, lo “formal” sigue existiendo, pero su efecto real disminuye. Se conserva la fachada; cambia la sustancia.

El espejo de los años veinte y el peligro de la analogía fácil

Witt usa como advertencia el inicio de los años veinte en Estados Unidos: violencia política, barreras migratorias, deportaciones y represión del disenso. La analogía importa, pero con cuidado: la historia no se repite como copia, se repite como estructura.

Micropolíticamente, el patrón es reconocible: cuando una sociedad entra en espiral de ansiedad, el poder encuentra una vía rápida para gobernar: construir enemigos, elevar el “orden” como valor supremo y convertir la seguridad en argumento total.

La persecución de inmigrantes como “prueba de estrés” del Estado de derecho

A este rediseño micropolítico se suma un dispositivo especialmente inquietante: la persecución contemporánea de migrantes. Ya no opera solo como política pública: funciona como estado de excepción normalizado. En nombre de la seguridad, se tensan —y a veces se vulneran— principios constitucionales básicos: debido proceso legal, límites a la detención, presunción de inocencia, y estándares internacionales de derechos humanos.

Desde la Micropolítica, la función es clara: probar hasta dónde puede estirarse el Estado de derecho sin romperse, empezando por quienes tienen menos capital político para defenderse. Y aquí la lección histórica (que Witt subraya en su lógica general) es severa: cuando los derechos se relativizan para algunos, terminan erosionándose para todos.

El dilema real del presente: renovar, no restaurar

La democracia estadounidense no se salvará regresando al pasado ni multiplicando exhortaciones morales. Tampoco defendiendo, sin crítica, instituciones que ya no responden a la realidad social, económica y tecnológica del siglo XXI. La lección de Witt, leída con lentes micropolíticos, apunta a otra dirección: renovar, no restaurar.

Eso exige algo que casi nadie quiere hacer porque cuesta: experimentar institucionalmente.

  • Nuevas formas de organización del trabajo para la economía digital y de plataformas.
  • Nuevas mediaciones informativas en un mundo donde la atención —no el discurso— es el recurso escaso.
  • Coaliciones basadas en dignidad y condiciones materiales, no solo en identidad.
  • Estructuras que reconecten a millones con prosperidad real y con una narrativa compartida de futuro.

Lo que la Micropolítica enseña cuando la democracia tiembla

La Micropolítica enseña una regla fría pero útil: el poder no desaparece; se reorganiza. La pregunta decisiva no es si habrá nuevas estructuras de poder, sino quién las diseñará, con qué valores y para beneficio de quién.

Hace cien años, una generación se negó a desperdiciar el colapso: incubó instituciones, construyó intermediarios y preparó el terreno para una expansión democrática que no fue inevitable, pero sí posible. Hoy, la historia vuelve a ofrecer una oportunidad semejante. El desenlace dependerá de si somos capaces de imaginar —y construir— las instituciones que aún no existen, antes de que las construya la fuerza.

*El Dr. Alfredo Cuéllar,es académico y ensayista. Ha sido profesor e investigador en México y Estados Unidos, incluyendo la Universidad de Harvard. Es creador de la Micropolítica, enfoque sobre el ejercicio cotidiano e invisible del poder, y consultor internacional en liderazgo y educación. alfredocuellar@me.com

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