La liberación de 25 millones de metros cuadrados de vía férrea en el norte del país marca un punto de inflexión en la política de infraestructura federal. Lejos de imposiciones, el avance se logró tras un proceso de diálogo con 123 ejidos y comunidades que hoy respaldan el proyecto de los Trenes del Norte.
El acuerdo permitirá consolidar la ruta de trenes de pasajeros que conectará a Nuevo Laredo, Saltillo y Monterrey, una obra estratégica que promete transformar la movilidad regional, reducir tiempos de traslado y fortalecer la integración económica del noreste.
Desde el Gobierno federal se ha destacado que el proceso se construyó con consenso social, garantizando certeza jurídica y respeto a la propiedad social. La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado en distintas ocasiones que los grandes proyectos deben caminar de la mano de las comunidades, no imponerse sobre ellas, una línea que —según sus colaboradores— está marcando una nueva etapa en la relación entre Estado y territorio.
El proyecto ferroviario forma parte de una estrategia más amplia de recuperación del transporte de pasajeros, con impacto en desarrollo urbano, conectividad logística y reducción de emisiones. Para el norte del país, representa además una oportunidad histórica de reactivar el sistema ferroviario con enfoque social y sustentable.
El senador Waldo Fernández difundió la noticia en sus redes sociales, subrayando que los acuerdos alcanzados confirman que “cuando se escucha al territorio, los grandes proyectos no se detienen”. El legislador celebró que el diálogo con ejidos y comunidades haya permitido avanzar sin confrontaciones, fortaleciendo la confianza en la obra.
Con este paso, el corredor ferroviario del norte se perfila como uno de los proyectos emblemáticos del actual sexenio, no sólo por su dimensión técnica, sino por el modelo de concertación social que lo hizo posible.

